Dentro de los distintos tipos de varices, las tronculares requieren una atención especial debido a su mayor impacto en la salud y la calidad de vida. Y es que las varices tronculares pueden provocar dolor, sensación de pesadez y otros síntomas molestos, pero también pueden derivar en complicaciones si no se tratan a tiempo y de la forma adecuada.
Por eso, en este post queremos contarte qué son las varices tronculares, qué riesgos presentan y qué opciones de tratamientos existen, para que puedas identificarlas con más facilidad y acudir al especialista cuando sea necesario.
¿Qué son las varices tronculares?
Para entender qué son las varices tronculares, lo primero que debes saber es que existen diferentes tipos de venas varicosas en función de su diámetro interno y su localización. Así, podemos distinguir entre:
- Arañas vasculares o telangiectasias: son pequeñas dilataciones capilares, de menos de 1 milímetro de diámetro, cuyo impacto es principalmente estético, aunque también pueden ser la primera manifestación de la enfermedad venosa crónica.
- Varices reticulares: se trata de venas de pequeño calibre, de entre 1 y 2 milímetros de diámetro, localizadas a mayor profundidad que las arañas vasculares pero visibles a simple vista.
- Varices tronculares: son venas varicosas de mayor calibre, con un diámetro de más de 2 milímetros, que se corresponden con los troncos venosos principales del sistema superficial. En cada pierna se encuentran dos de estas venas principales: la vena safena mayor, que va desde el tobillo hasta la ingle, y la vena safena menor, que se extiende desde el tobillo hasta la parte posterior de la rodilla.
Las varices tronculares tienen un aspecto tortuoso y dilatado, formando trayectos visibles bajo la piel. Además, suelen ocasionar síntomas más intensos como dolor, sensación de pesadez, calambres y edema en las extremidades.
Riesgos de las varices tronculares: ¿son más peligrosas?
Las varices tronculares, al afectar a los troncos venosos principales como las venas safenas mayor y menor, presentan más riesgo de complicaciones que otros tipos de varices más superficiales o de menor calibre.
Dado su mayor tamaño, así como su función en el sistema venoso superficial, las varices tronculares dificultan el correcto retorno de la sangre hacia el corazón, provocando la acumulación de la misma y el aumento de presión en las venas de las piernas.
Entre las principales complicaciones de las varices tronculares destacan la hemorragia por rotura venosa y la tromboflebitis, que puede ser superficial o profunda. En este último caso, hablamos de trombosis venosa profunda, que consiste en la formación de un coágulo que, si viaja hasta los pulmones, puede provocar una embolia.
También pueden darse alteraciones de tipo dermatológico, como son las dermatitis, cambios de pigmentación de la piel o incluso úlceras venosas, heridas de difícil cicatrización que pueden infectarse si no se tratan.
Por todo ello, es importante acudir a un especialista ante la presencia de varices tronculares para recibir un diagnóstico preciso y aplicar el tratamiento adecuado, evitando el avance de la enfermedad.
¿Cuáles son los mejores tratamientos para las varices tronculares?
A día de hoy, ya no es necesaria una operación de varices tronculares con cirugía convencional para eliminarlas, sino que existen enfoques mucho menos invasivos y más cómodos para el paciente.
Entre los métodos más efectivos y utilizados destacan los siguientes:
- Adhesivo médico: consiste en la aplicación de un pegamento biocompatible que se introduce a través de un pequeño catéter y sella la vena afectada. Es una técnica innovadora que se realiza sin necesidad de anestesia, dado que no produce ningún dolor, y ofrece una recuperación prácticamente inmediata. De hecho, en el Centro de Estudios Vasculares somos el primer centro certificado en España en utilizar esta técnica para tratar las varices.
- Esclerosis con microespuma: consiste en inyectar una espuma esclerosante dentro de la vena troncular, provocando su cierre progresivo. La microespuma utilizada permite un contacto más prolongado con la pared venosa, siendo especialmente útil para venas de mayor calibre.
- Ablación por radiofrecuencia: con esta técnica, se introduce un catéter en la vena y se emite calor de forma controlada para cerrar el vaso desde el interior. Es especialmente eficaz en el caso de las varices tronculares, porque permite tratar venas de gran calibre con precisión y minimizando el daño a los tejidos circundantes.
La elección del tratamiento más adecuado siempre dependerá de la evaluación clínica y las características individuales de cada paciente. Por eso, en el Centro de Estudios Vasculares ofrecemos una primera consulta totalmente gratuita que nos permitirá darte un diagnóstico preciso y aconsejarte los mejores tratamientos.

Autor del libro: “Linfologia Básica”.
Miembro de Honor del Club de Linfología.
Miembro del Capitulo de Flebología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular.
Miembro de la Sociedad Europea de Flebectomía Ambulatoria.
Miembro de la International Society of Lymphology.
Docente de cursos de posgrado en:
Universidad Europea de Madrid. UEM
Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid
Facultad de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

