Cómo puede prevenirse el Síndrome de la clase turista

El conocimiento del síndrome de la clase turista ha puesto a las empresas aéreas en el compromiso de informar sobre los factores ambientales en el avión capaces de producir alteraciones sobre la salud. De esta manera, todas las líneas aéreas disponen de textos informativos en las revistas de vuelo y hasta algunas de ellas han instalado » steppers » debajo de los asientos para estimular la realización de ejercicios de los miembros inferiores.

Todas estas medidas preventivas apenas alcanzan a disminuir la incidencia de algunos factores trombogénicos, pero pueden no ser suficientes en viajeros con factores de riesgo personales elevados.

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    Medidas preventivas del Síndrome de clase turista

    Evitar el uso de prendas ajustadas o que compriman de manera circular las extremidades inferiores ( pantalones, calcetines, fajas, etc.)

    Evitar poner equipaje o bultos delante de los pies que limiten aún más la movilidad de las extremidades inferiores.

     Realizar ejercicios respiratorios.

     Realizar flexiones y extensiones de los pies y piernas en el asiento.

    Ponerse de pie periódicamente al lado del asiento o dar un pequeño paseo (actividad que puede verse dificultada por la presencia de otros pasajeros o las condiciones del vuelo).

    ¿Cómo se produce el síndrome de la clase turista?

    La formación del coágulo a nivel del sistema venoso se ve favorecida por factores que pueden agruparse en tres pilares principales:

    • Enlentecimiento de la circulación venosa ( estasis venoso)
    • Lesiones de la pared venosa
    • Estados de hipercoagulabilidad (la sangre tiende a coagularse más fácil y rápidamente que lo normal)

    La existencia de uno de estos estados es suficiente por sí sola para provocar el cuadro de tromboembolismo, pero si se suman varios de ellos el riesgo se incrementa de manera exponencial.

    Es fácil comprender que el hecho de permanecer varias horas sentado en un espacio reducido que no permite la correcta movilización de las piernas provoca en el viajero un enlentecimiento de la circulación venosa que puede favorecer la formación de un coágulo. Además existen otros factores propios del viaje aéreo  que pueden participar, tales como:

    • La baja concentración de humedad en la cabina del avión favorece la deshidratación.
    • La disminución de la presión atmosférica y de la concentración de oxígeno por la altura ocasiona una disminución de la capacidad fibrinolítica de la sangre (o sea la capacidad de disolver pequeños coágulos)
    Síndrome de la clase turista

    A estos factores deben sumarse los propios del viajero, los cuales pueden ser conocidos (existencia de enfermedades predisponentes, ingesta de medicamentos, cirugías o traumatismos previos, etc.) o desconocidos  tales como trastornos congénitos capaces de provocar hipercoagulabilidad de la sangre (trombofilia) o factores intrínsecos como la edad, sexo, grupo sanguíneo, etc.

    Es importante destacar que cualquier viaje de más de cuatro horas en otros medios que no sean avión ( tren, autobús o coche ) en los cuales se permanezca inmovilizado por períodos prolongados de tiempo también podrían favorecer la formación de trombos en las venas de los miembros inferiores, siendo siempre el riesgo mayor en aquel grupo de personas con factores predisponentes.

    Evita molestias y malestar innecesarios. Concurre a un especialista en Síndrome de la clase turista antes de viajar