Las varices son una patología venosa sobre la que existen numerosas creencias erróneas, tanto sobre su origen como sobre su evolución y tratamiento. Estos falsos mitos pueden generar confusión y dificultar un abordaje adecuado de la enfermedad, e incluso en ocasiones retrasar el momento en el que se decide acudir al especialista.
Por eso, desde Centro de Estudios Vasculares queremos desmentir algunos de los principales mitos que giran en torno a las varices, con el objetivo de ofrecerte una información clara y precisa sobre esta afección tan común y ayudarte a tomar las decisiones más adecuadas sobre su tratamiento.
Mitos sobre las varices: ¿qué hay de verdad en ellos?
Sólo las mujeres tienen varices
Aunque las varices son más frecuentes en las mujeres debido a factores hormonales, los hombres también pueden desarrollarlas. Además, debido a lo extendido que está este mito, los hombres suelen prestar menos atención a los síntomas y acuden con menor frecuencia a consulta o cuando la afección ya está más avanzada.
Las varices salen sólo a las personas mayores
Aunque la edad puede aumentar el riesgo de varices,no es el factor más determinante. De hecho, muchas personas desarrollan varices en etapas relativamente tempranas de la vida, especialmente si existe predisposición genética. Además, hábitos como pasar muchas horas de pie o sentado, el tabaquismo o el sobrepeso también aceleran su aparición.
Siempre aparecen en las piernas
Es cierto que las piernas son la zona en la que las varices aparecen con mayor frecuencia, ya que tienen que hacer un esfuerzo mayor para devolver la sangre al corazón debido a que soportan el efecto de la gravedad. Pero las varices también pueden aparecer en otras partes del cuerpo, como la zona pélvica, los pies o, en algunos casos, el área genital.
Las varices sólo son un problema estético
Considerar las varices tan solo como una cuestión estética es un error, ya que provocan síntomas como pesadez, dolor, hinchazón o calambres. Además, si no se tratan adecuadamente pueden evolucionar y dar lugar a complicaciones más importantes. Por eso, hay que acudir siempre al especialista para recibir un diagnóstico profesional y preciso.
El embarazo causa varices
Debido a un aumento de la presión en la zona pélvica y abdominal, así como a los cambios hormonales que se producen durante esta etapa, es habitual que las varices existentes puedan agravarse e incluso que aparezcan otras nuevas, especialmente en mujeres con predisposición previa.
Por eso, más bien se considera que el embarazo puede empeorar las varices, aunque muchas de ellas pueden mejorar e incluso desaparecer después del parto.
Cruzar las piernas provoca la aparición de varices
Aunque es una creencia muy extendida, cruzar las piernas no es una causa de las varices. Al hacerlo puede generarse presión, pero no se dañan las válvulas venosas que dificultan el retorno sanguíneo y dan lugar al desarrollo de las varices. Sin embargo, mantener la misma postura durante largas horas sin moverse sí puede contribuir al empeoramiento de la circulación.
Las venas varicosas desaparecen solas con el tiempo
Las varices no desaparecen de manera espontánea, incluso aunque hagas ejercicio y lleves una vida saludable. Una vez que la vena se ha dilatado y sus válvulas han dejado de funcionar correctamente, lo habitual es que se mantenga o empeore con el tiempo.
Eliminar las varices es doloroso
Esta creencia surge de las técnicas antiguas, que podían resultar más molestas, pero a día de hoy los tratamientos son mínimamente invasivos y no producen ningún dolor.
Por ejemplo, en Centro de Estudios Vasculares ofrecemos diversos tratamientos para eliminar las varices entre los que se encuentran la escleroterapia o el adhesivo VenaSeal, entre otros. Todos ellos se realizan de forma ambulatoria y, en algunos casos, ni siquiera requieren anestesia local.
Sólo hay que ir al médico cuando duelen
Esperar a que las venas varicosas duelan para acudir a consulta no es lo más recomendable. Y es que, en muchos casos, la variz empieza a hacerse visible sin generar molestias, más allá de una posible sensación de pesadez, pero conforme pasa el tiempo puede ir agravándose.
Por eso, acudir al especialista cuanto antes permite diagnosticar el problema a tiempo y aplicar las medidas necesarias para retrasar o impedir su evolución.
Tras eliminarlas, la recuperación es larga
De nuevo, este mito se deriva de las técnicas que se utilizaban hace años, dado que la cirugía tradicional sí requiere de un mayor tiempo de recuperación. En cambio, con las técnicas actuales la recuperación suele ser rápida e incluso en muchos casos el paciente puede retomar su actividad habitual al día siguiente de la intervención.
Lejos de ser un proceso largo y complicado, la mayoría de los pacientes toleran bien la recuperación y, si experimentan molestias, estas son leves y fácilmente controlables con la medicación recetada por el especialista.

Autor del libro: “Linfologia Básica”.
Miembro de Honor del Club de Linfología.
Miembro del Capitulo de Flebología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular.
Miembro de la Sociedad Europea de Flebectomía Ambulatoria.
Miembro de la International Society of Lymphology.
Docente de cursos de posgrado en:
Universidad Europea de Madrid. UEM
Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid
Facultad de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

