Si sufres de varices, es posible que en ocasiones aparezcan síntomas que te preocupan y te hacen preguntarte si es necesario acudir a urgencias. El dolor intenso, la inflamación visible, el sangrado abundante y el enrojecimiento repentino de la piel son signos que no deben pasarse por alto, ya que podrían requerir atención médica inmediata.
En este post, te contamos cuándo ir a urgencias por varices y cuándo puedes esperar a una consulta programada, ayudándote a identificar los síntomas y a tomar una decisión de forma segura y tranquila.
¿Las varices son una urgencia médica?
Lo primero que debes saber es que, en la mayoría de los casos, las varices no suponen una urgencia médica sino que se tratan en consulta de forma programada. Y es que la insuficiencia venosa crónica que suele provocar las varices es una patología que acostumbra a evolucionar lentamente.
Sin embargo, existen ciertas complicaciones de las varices que pueden convertirlas en un problema urgente. En este sentido, el criterio para acudir a urgencias no es la presencia de varices, sino la aparición de determinados síntomas como sangrado abundante, inflamación repentina o dolor intenso.
Síntomas ante los que conviene acudir a urgencias por varices
A continuación, te contamos cuáles son los síntomas ante los que es recomendable ir a urgencias por las varices.
Sangrado abundante
Dado que las paredes de las venas varicosas suelen estar más debilitadas, son más propensas a romperse y provocar hemorragias. Cuando el sangrado no se detiene con presión, reaparece con facilidad o empapa el vendaje rápidamente, es conveniente acudir a urgencias cuanto antes. Si el paciente está tomando anticoagulantes, la hemorragia puede ser más abundante y difícil de controlar.
En estos casos, es necesaria atención inmediata para detener el sangrado y descartar complicaciones venosas asociadas, que pueden agravarse si no se actúa a tiempo y bajo supervisión médica.
Dolor intenso y repentino
Otro motivo para acudir a urgencias por varices es la aparición de dolor intenso de forma espontánea en la zona afectada, normalmente la pierna. Si este dolor es súbito y localizado y su intensidad supera a la habitual, puede indicar una complicación.
Si además se acompaña de dificultad para caminar, sensibilidad extrema o cambios en la coloración de la piel, acudir a urgencias permite descartar problemas graves como la trombosis venosa profunda.
Inflamación brusca
Del mismo modo, la inflamación brusca de la extremidad, especialmente si es visiblemente asimétrica respecto a la otra, también constituye un signo de alerta. Y es que un aumento rápido de volumen, tensión o pesadez intensa puede deberse a un problema venoso agudo.
Ante este síntoma, ir a urgencias por las varices es fundamental para identificar su causa y prevenir complicaciones que puedan evolucionar con rapidez y acarrear problemas circulatorios más graves.
Enrojecimiento, calor y endurecimiento
Por otra parte, el enrojecimiento de la zona, el aumento de la temperatura en la misma y el endurecimiento alrededor de una variz son signos que no deben ignorarse.
De nuevo, lo que indica urgencia es su aparición de forma repentina y su empeoramiento con el paso del tiempo, así como la concurrencia de otros síntomas como dolor intenso o inflamación.
Úlceras y lesiones cutáneas
Las úlceras venosas son heridas que aparecen en la zona de los tobillos debido a la mala circulación y la presión continuada. Si estas heridas se abren, supuran, sangran o muestran signos de infección, conviene recibir atención sanitaria inmediata para evitar que empeoren.
Esto es especialmente importante en pacientes con antecedentes de problemas circulatorios, diabetes, edad avanzada o dificultades de cicatrización que incrementen el riesgo de infecciones persistentes y evolución desfavorable a corto plazo.
¿En qué casos no es necesario acudir a urgencias?
Normalmente, no es necesario atender las varices en urgencias, sino que pueden valorarse en una consulta especializada con el flebólogo. A continuación, mencionamos los síntomas más habituales de las varices por los que no hace falta atención inmediata sino acudir a una consulta programada:
- Varices visibles sin dolor intenso ni cambios bruscos.
- Sensación de pesadez o cansancio en las piernas.
- Molestias leves o dolor crónico que se mantiene estable.
- Calambres ocasionales sin otros síntomas asociados.
- Hinchazón leve que mejora con el reposo o elevando las piernas.
¿Cómo prevenir las complicaciones de las varices?
Si quieres evitar que tus varices evolucionen y puedan derivar en problemas más graves, es recomendable adoptar una serie de medidas y hábitos diarios que contribuyan a mejorar la salud venosa a largo plazo, como son:
- Practicar actividad física de forma regular para favorecer el retorno venoso.
- Evitar permanecer muchas horas de pie o sentado, moviendo las piernas con frecuencia.
- Elevar las piernas varios minutos al día para reducir la presión venosa.
- Controlar el sobrepeso para disminuir la presión sobre las piernas.
- Evitar las fuentes de calor directo y prolongado, como el sol intenso, la cera depilatoria, las saunas o jacuzzis, etc.
- Seguir una dieta equilibrada y rica en fibra, así como hidratarse adecuadamente.
- Utilizar calzado cómodo, evitando los tacones altos pero también los zapatos completamente planos.
- No utilizar ropa excesivamente ajustada en las piernas y la cintura.
- Mantener la piel hidratada y bien cuidada para prevenir heridas o infecciones.
- Acudir a las revisiones periódicas con el flebólogo para revisar el estado de las varices y detectar a tiempo cualquier signo de complicaciones.

Autor del libro: “Linfologia Básica”.
Miembro de Honor del Club de Linfología.
Miembro del Capitulo de Flebología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular.
Miembro de la Sociedad Europea de Flebectomía Ambulatoria.
Miembro de la International Society of Lymphology.
Docente de cursos de posgrado en:
Universidad Europea de Madrid. UEM
Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid
Facultad de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

