prevención de varices en el trabajo

Prevención de varices en el trabajo: guía según tu profesión

Pasar muchas horas en la misma postura puede afectar a la circulación de la sangre en las piernas y dificultar el retorno venoso, tanto en trabajos que exigen estar de pie muchas horas como en aquellos que se realizan sentado durante gran parte de la jornada.

Por eso, profesionales como dependientes, camareros, peluqueros, sanitarios, administrativos, conductores u oficinistas pueden estar más expuestos a la aparición o el empeoramiento de las varices, especialmente si existe predisposición genética.

Aunque no siempre es posible evitar su aparición, sí pueden adoptarse algunos hábitos sencillos de prevención de varices en el trabajo, reduciendo así el impacto de la jornada laboral sobre el retorno venoso. En esta guía, repasamos cómo prevenir las varices según el tipo de profesión y las posturas más habituales en el trabajo.

¿Por qué el trabajo puede influir en la aparición de varices?

Mantener la misma posición durante largos periodos reduce el movimiento muscular que ayuda a impulsar la sangre de vuelta hacia el corazón, dificultando el retorno venoso y provocando que aumente la presión sobre las venas de las piernas.

En el entorno laboral, esta situación se da principalmente de dos formas. Por un lado, en aquellos profesionales que deben permanecer de pie durante gran parte de su jornada, por lo que las piernas soportan una carga continua. Por otro, en trabajos sedentarios, donde hay que pasar muchas horas sentado y se limita la activación de la musculatura de las pantorrillas.

En ambos casos, la falta de movimiento puede favorecer la pesadez, la hinchazón o el empeoramiento de problemas venosos previos.

¿Cómo evitar las varices si trabajas de pie?

Cuando el trabajo exige pasar muchas horas de pie, el objetivo es evitar que las piernas permanezcan inmóviles durante demasiado tiempo. Así, algunas medidas que pueden ayudarte a evitar las varices por trabajar de pie son:

  • Cambia el peso de una pierna a otra con frecuencia: trata de no mantenerte completamente quieto y alterna el apoyo entre ambas piernas, de forma que evites que se sobrecarguen y ayudes a activar ligeramente la musculatura.
  • Camina unos pasos siempre que puedas: aprovecha las pausas, cambios de tarea o desplazamientos dentro del lugar de trabajo para estimular la circulación.
  • Utiliza una banqueta o silla si es posible: si tu puesto lo permite, utilizar un asiento auxiliar que te permita sentarte durante algunos periodos ayuda a reducir la carga sobre las piernas.
  • Haz movimientos de tobillos y talones: subir y bajar los talones, mover los pies o flexionar los tobillos puede ayudar cuando no es posible desplazarse.
  • Usa calzado cómodo y bien ajustado: conviene evitar los zapatos que dificulten el apoyo natural del pie o que puedan aumentar la tensión en las piernas y los tobillos.
  • Eleva las piernas al llegar a casa: descansar con las piernas ligeramente elevadas puede aliviar la sensación de pesadez acumulada durante la jornada.

¿Cómo prevenir las varices si trabajas sentado?

En aquellos trabajos que requieren pasar sentado una buena parte de la jornada, conviene también evitar el sedentarismo excesivo y moverse con cierta frecuencia. En este sentido, podemos señalar los siguientes hábitos para evitar las varices trabajando sentado:

  • Levántate cada cierto tiempo: haz pequeñas pausas para caminar unos minutos y estirar las piernas. Puede ser suficiente con levantarse entre tareas, ir a por agua o caminar durante una llamada.
  • Mueve las piernas con frecuencia: mientras estés sentado, puedes realizar movimientos sencillos con los pies y los tobillos, así como cambiar la posición de las piernas cada cierto tiempo.
  • Utiliza un reposapiés: este elemento ayuda a mantener las piernas ligeramente elevadas y en una posición más cómoda. Además, permite variar el apoyo de los pies y evitar que las piernas permanezcan siempre en la misma postura.
  • Ajusta la altura de la silla: lo más recomendable es que las piernas formen un ángulo aproximado de 90 grados, con los pies bien apoyados y sin presión excesiva en la parte posterior.
  • Adopta una postura ergonómica: del mismo modo, la espalda debe mantenerse recta y apoyada sobre el respaldo de la silla, dejando un pequeño espacio entre el borde del asiento y el interior de las rodillas.
  • Realiza estiramientos: durante las pausas, estira y flexiona suavemente piernas, tobillos y pantorrillas para reducir la rigidez asociada a pasar muchas horas sentado.

Consejos comunes a cualquier profesión

Además de aquellos hábitos que dependen del tipo de trabajo, existen algunos otros que pueden ayudar a cuidar la circulación de las piernas en cualquier entorno laboral, como son:

  • Realiza actividad física regular: caminar, nadar o ir en bicicleta ayuda a activar la musculatura de las piernas y favorece el retorno venoso. Lo ideal es hacerlo durante 30 minutos al día o, al menos, varias veces a la semana.
  • Evita la ropa demasiado ajustada: las prendas que comprimen en exceso la cintura, las ingles o las piernas pueden dificultar la circulación, especialmente si se usan de forma habitual.
  • Mantén un peso saludable: lleva una dieta equilibrada y trata de evitar el sobrepeso, ya que puede aumentar la presión sobre las piernas.
  • Hidrátate adecuadamente: beber suficiente agua ayuda a mejorar el flujo sanguíneo, además de aportar numerosos beneficios para la salud en general.
  • Asegúrate de que las condiciones ambientales sean adecuadas: el Real Decreto 486/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo establece la temperatura y humedad que deben mantenerse en el entorno laboral.
  • Usa medias de compresión cuando se prescriba: en personas con varices, predisposición o antecedentes de problemas circulatorios, el especialista puede recomendar la utilización de medias de compresión.

¿Cuándo conviene acudir a un especialista vascular?

Aunque las medidas preventivas pueden ayudar a prevenir la aparición de varices, cuando existen síntomas como dolor, hinchazón frecuente, calambres, sensación de pesadez o cambios en la piel, es recomendable consultar con un flebólogo para que pueda realizar una valoración completa.

Además, algunas alteraciones venosas no siempre se aprecian a simple vista, por lo que también puede ser útil conocer los síntomas de las varices internas y cuándo conviene revisarlas.

En estos casos, un diagnóstico adecuado permite conocer el estado de la circulación venosa y valorar si es necesario aplicar algún tratamiento. Si tienes dudas o quieres revisar el estado de tus varices, pide una primera consulta gratuita en Centro de Estudios Vasculares para que podamos ayudarte.

Dr. Daniel Vogelfang
Director Médico en Centro Estudios Vasculares |  + posts

Autor del libro: “Linfologia Básica”.
Miembro de Honor del Club de Linfología.
Miembro del Capitulo de Flebología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular.
Miembro de la Sociedad Europea de Flebectomía Ambulatoria.
Miembro de la International Society of Lymphology.

Docente de cursos de posgrado en:
Universidad Europea de Madrid. UEM
Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid
Facultad de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

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